BIGOTT

Bigott

BIOGRAFÍA

Bigott significa muchas cosas: es una empresa de manufactura y comercialización de cigarrillos en Venezuela, intolerante en inglés (aunque con una 't' solo) y retrasado en ruso, según dice el propio Borja Laudo, que es quien se haya detrás de tan interesante proyecto.

Borja, que ya había colaborado con diferentes bandas zaragozanas como Tachenko, Big City y La Costa Brava (protagonizó el videoclip de «Adoro a las pijas de mi ciudad»), tras ganar en 2005 el concurso al mejor grupo maquetero según MondoSonoro Aragón y el premio a la mejor maqueta de los VII Premios de la música aragonesa, graba un primer trabajo, Borjj (2005), que nunca sería publicado.

Sería de la mano de sus amigos de King of Patio (de hecho el nombre del sello sería tomado del título de una de sus canciones), que Bigott se estrenase con That Sentimental Sandwich (King of Patio, 2006), diez canciones maravillosas que tendrían su continuación dos años después con What a Lovely Day Today (Bigott / Grabaciones en el Mar, 2008), una auténtica obra maestra sin parangón en nuestra escena. Un disco valiente, de bella factura, diferente, renovador y, sobre todo, muy bueno. De esos que de vez en cuando salen en nuestro panorama y, por supuesto, casi todo el mundo ignora.

Su siguiente disco, Fin (Grabaciones en el Mar, 2009), gozó de la repercusión que a una propuesta como la de Bigott se le pre-suponía, se metió en listas e incluso fue elegido disco nacional del año por la Mondo Sonoro. Y sin que el título de este trabajo fuera premonitorio (menos mal), casi sin darnos cuenta aparece al año siguiente This is the Beginning of a Beautiful Friendship (Grabaciones en el Mar, 2010), otro buen trabajo de guitarras ensoñadoras y ondas de calor con delicados oasis en forma de folk.

En 2011 entrega su quinto disco: The Orinal Soundtrack (Grabaciones en el Mar, 2011). Es decir, melodías eficaces envueltas en texturas que van desde el folk, el pop o incluso el tecno pop -«Cannibal dinner»- y la conga -«Turkey moon»-. Todo ello aderezado con el peculiar sentido del humor de Borja, sus tintes surrealistas y sus logrados juegos de palabras que consiguen robar más de una sonrisa.